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… me obligo a aceptar todos los párrafos porque se me han ocurrido!

La chica que no podía parar de leer…

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A principios de año, unas amigas me arrastraron al cine a ver una película que, de buenas a primeras, simplemente no me atraía. Bueno, aunque en el póster se veía a Daniel Craig, no era suficiente! Junto a él, además, se veía a una chica bastante más joven con un look muy punk y cara de pocos amigos q parecía le iba a dar guerra pero nada más eso… la pela se llamaba La chica del dragón tatuado.

QUE EQUIVOCADA ESTABA. Ahora agradezco en el alma a Patty y Lourdes el haberme obligado a gastar mis 12 soles y comprar mi entrada al cine (súmenle la canchita). Confieso que me he vuelto prejuiciosa hacia los best sellers (culpen a la bazofia esa de Crepúsculo) y para mi placer me encontré con una historia totalmente diferente a los clichés y, al mismo tiempo, con detalles que me hacen pensar en la gran obsesión que tengo hacia ciertas temáticas que, en todas las historias que me gustan, de una manera u otra se repiten.

El periodista Mikael Blomkvist (Daniel Craig) es acusado de difamación y sentenciado a pagar 600.000 coronas, lo que lo deja en quiebra. En ese momento recibe la llamada del anciano y poderoso industrial Henrik Vanger (Christopher Plummer) junto a un interesante trabajo: si en el plazo de un año descubre cuál de sus familiares mató a su sobrina Harriet, que desapareció sin dejar rastro hace cuarenta años, recibirá la información que prueba que él es inocente y podrá recuperar su prestigio profesional. Así será como, con la ayuda de la excelente hacker Lisbeth Salander (Rooney Mara), Mikael Blomkvist se embarca en una investigación que cambiará su vida para siempre…

Si bien la anterior es una sinopsis muy exacta de la trama, no llega a captar su complejidad ya que, si bien el protagonista de esta historia parece ser Blomkvist, realmente el peso es compartido con la maravillosa Lisbeth, a todas luces una freak, completa y brillante desadaptada social, que vive su vida como puede y como quiere, con sus propios códigos de ética  y normas, intolerante a las injusticias y, a sabiendas de que su sociedad no funciona, tomar el toro por las astas y, por las buenas o por las malas (generalmente estas últimas XD) hacerse respetar. Juntos, logran ser dinamita.

«No vuelvas a pelear con Lisbeth Salander. Su actitud hacia el resto del mundo es que si alguien le amenaza con un arma de fuego, va a conseguir un arma más grande.»

Cautivada por la pela (no la contaré para no spoilearles), me hice con los 3 libros que su autor, Stieg Larsson, llegó a escribir antes de ocurrírsele morirse U.U… Su plan original era hacer una saga completa de 10 libros (que yo hubiera leído con muchísimo deleite), pero sus pésimos hábitos acabaron pronto con su vida (lo mismo de siempre: fumar, tomar, comer en exceso, etc), sin embargo, al menos nos dejó 3 libros fascinantes, que todo el que aprecie las novelas negras va a adorar (si te comiste El silencio de los inocentes, la trilogía del Milenio -como se le conocen- es para ti!). Los títulos, incluso, suenan a surrealistas y extraños nombres dementes de cuento: Los hombres que no amaban a las mujeres (nombre original de La chica…), La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, La reina en el palacio de las corrientes de aire (miéntanme y díganme que a simple vista no parecen prometedores!). A la fecha, los 3 libros ya tienen adaptación fílmica hecha en su país de origen (Suecia, aún no las he visto) y, dado el gran éxito de la historia, se procedió a la realización de su versión norteamericana (que resultó en la pela que vi, a mi parecer bastante buena, sobre todo gracias a la dirección de David Fincher).

Voy por el segundo libro de la trilogía y, en serio, apenas puedo parar de leer. Eso, por que a mi modo de ver, Larsson es tierno, tiernísimo a la hora de descubrirnos el corazón de sus personajes: realmente “ve” y yo se lo atribuyo a su trayectoria periodística y a su paso por zonas conflictuadas a lo largo de su carrera (de Asia, África, entre otras) que, a mi parecer, le ha dado una gran sensibilidad. Creo que entiende (me maravillo) el corazón de las mujeres y sabe de ese mundo complicado, extraño, confuso y hasta dolido con el que cargamos desde que vivimos al interior de una sociedad básicamente machista, discriminatoria y desigual para con nosotras (porque aunque el autor es sueco y el marco de referencia es Suecia, este “primer mundo” no pareciera por momentos muy diferente incluso al Latinoamericano). A Larsson hasta se le ha tratado de autor “feminista”… a mí, personalmente, me parece que no sólo se centra en la temática femenina si no que también trata otros temas, teniendo su cuota en la trilogía la corrupción, la injusticia social, la gran desconfianza en la autoridades y el mantenimiento de las apariencias en un mundo cada vez más vano, cada vez más al revés…

Es, en este duro y decadente marco, en el que surgen tanto Mikael como Lisbeth. Éste, un hombre de 40 y pico años, analítico periodista, profundo, sincero, amable. En pocas palabras: bueno. No sé cómo explicar exactamente esto de bueno, pero es básicamente alguien que quiere hacer su trabajo, se compromete con éste, no se mete en problemas y respeta a las personas por quienes son, no porque quienes parecen ser o lo que tienen… Y es, ente punto, donde debemos hablar de Lisbeth.

Como ya he mencionado líneas arriba, la señorita Salander se rige bajo sus propias reglas. Chica de 20 y tantos años, no ha tenido una vida fácil, sus traumas son tan grandes como sus habilidades. A pesar de su juventud y apariencia andrógina de muchacha de 14 años, es una experta hacker (la mejor de Suecia) con una memoria fotográfica capaz de memorizar libros completos con tal solo hojearlos. Sin embargo, lo que más impresiona es que, a pesar de su fragilidad aparente, esconde una extrañísima fuerza que la lleva a afrontar, sin lágrimas, absolutamente todos sus problemas. Dijimos que tiene su propia ética: ella no espera a que alguien la defienda o haga justicia por ella (ja… ¿la policía?), ella va y hace justicia por sí misma y por todos aquellos a quienes pueda ayudar y sienta que algo se les debe (casi, casi que la veo como la versión femenina de Hannibal Lecter… aunque no te comerá, si le pareces un ser despreciable y la provocas, te puede ir realmente MUUUUY MAL).

Lisbeth, además es investigadora privada y, junto a Mikael, a quien conoce a mitad del primer libro, cuando la historia de Harriet se vuelve cada vez más complicada y requiere refuerzos, resultan, a mi modo de ver, una maravillosa pareja de héroes modernos. Para empezar, se trata de dos marginados sociales: él, uno de los pocos periodistas no corruptos que aún quedan, que es capaz de jugársela por su trabajo y, aún habiendo caído en desgracia, lucha por sus convicciones; ella, declarada de buenas a primeras como mentalmente incapacitada, víctima de violación y discriminación por su apariencia y modos de ser y hacer poco convencionales, tiene fuerzas para defenderse y defender lo que considera justo. Se trata, en suma, de dos seres que “ven” a la gente (aunque quizás ella un poco más que él) y, que en medio de la podredumbre, irradian su propia luz. Son distintos…

Adoro en particular su especial relación. Para la traumada y siempre discriminada Lisbeth (vista como una loca de buenas a primeras por negarse a entrar en el juego social y responder siempre agresivamente a ello), resulta prácticamente la primera vez que alguien la trata como ser humano y no la juzga por sus actos. Más aún: la admira, le sorprende, la respeta y hasta le brinda su confianza… Y, por primera vez (y para su pesar), Lisbeth se abre ante alguien y se enamora… un sentimiento que la sobrepasa y con el que simplemente no puede. Y es que (adoro esto), en el fondo sus modos de pensar y ser son los mismos (“soy quien soy y no voy a dejar que algo me corrompa o se meta conmigo”), aunque actúen diferente. Llegado a este punto, mis ojos se abrieron como platos al leer lo que Michael le dijera a Lisbeth, poco después de conocerse e intentando ser su amigo: “Amistad… mi definición se basa en dos cosas: Respeto y confianza. Ambos elementos tienen que estar allí. Y tienen que ser mutuos. Tú puedes tener respeto por alguien, pero si no tienes confianza, la amistad se desmorona”. Poco después de esta conversación, Lisbeth “lo violó”… (¡y no la culpo!).

Volviendo a lo que comentaba al inicio de mi post, aunque esta historia s sustancialmente diferente de lo que haya podido leer antes, en cuanto a trama, tiene cierto trasfondo que también hallo (y sin forzar comparaciones) en otras de mis historias favoritas como Lo que el viento se llevó o El silencio de los inocentes… me pregunto, ¿no se trata acaso de parejas protagónicas que viven a su modo, con su ética personal, siguiéndose a sí mismos a pesar de su sociedad y lo que les digan los demás? Sé trata de héroes a su modo, anti héroes probablemente pero que, en algún momento de sus vidas, se encuentran con otro como ellos y ponen de cabeza al mundo. Con la suficiente fuerza, en todos los casos y a pesar de todos sus trapiés para mantenerse, suceda lo que suceda, fieles a sí mismos (al margen de patologías, locuras y demás “extrañezas”). Eso, para mí, resulta abrumador, conmovedor…  Leyendo a Larsson, a Harris, a Mitchell hasta me parece que sus personajes no tienen nada de “locos”… los locos son el resto de la sociedad, el resto del mundo…

Últimamente, Larsson me está sirviendo para entender. Y, salvo estos minutos dedicados a la publicación de este post, no puedo parar de leer…

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Written by MariCarmen

26 julio, 2012 a 0:33

Publicado en Sin categoría

3 comentarios

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  1. Oh! que bueno, los libros realmente le dan color a la vida, generan pasiones…. yo tb deberia estar leyendo! en vez me la paso durmiendo XP en la combi… le rehuyo un poco a las series de libros! mas a delante quiza me anime…

    Mary Elena

    27 septiembre, 2012 at 13:15

  2. hola!!! la verdad es que vi las dos primeras películas y después me entere que había libros de las mismas.. tarde pero ahora estoy leyendo el ultimo. estoy fascinada!!!

    gabriela

    22 marzo, 2013 at 19:19

  3. hola gabriela, entiendo tu sentimiento, es una gran, gran historia!

    MariCarmen

    22 marzo, 2013 at 21:05


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