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… me obligo a aceptar todos los párrafos porque se me han ocurrido!

Perfecto para este mes

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– Zampa, escúchame -me dice Richard-. Un día de éstos vas a recordar esta época de tu vida como un dulce momento de tristeza. Entenderás que, estando de duelo y teniendo roto el corazón, estás en el mejor sitio posible para cambiar tu vida. En un hermoso lugar dedicado a la devoción y en un estado de gracia. Vive este momento minuto a minuto. Deja que las cosas se arreglen solas aquí, en India.

– Pero es que lo quería de verdad.

– Pues mira qué bien. Querías a no sé quién. ¿No sabe cómo funciona ese tema? El tío se te ha tocado una parte del corazón que no sabías ni que tenías. Vamos, que te ha dejado tocada nena. Pero ese amor que has sentido no es más que el comienzo. Casi ni lo has probado. Es sólo un amor mortal, cutre y chapucero. Joder, Zampa, que un día llegarás a querer al mundo entero. Ése es tu destino. No te rías.

– No me estoy riendo -le dije, llorando-. Y, por favor, no te rías de mí, pero creo que no consigo olvidarme de este tío porque estaba convencida, en serio, de que David era mi alma gemela.

– Y probablemente lo fuera. lo que te pasa es que no sabes lo que eso significa. la gente cree que un alma gemela es la persona con la que encajas perfectamente, que es lo que quiere todo el mundo. Pero un alma gemela auténtica es un espejo, es la persona que te saca todo lo que tienes reprimido, que te hace volver la mirada hacia dentro para que puedas cambiar tu vida. Una verdadera alma gemela es, seguramente, la persona más importante que vayas a conocer en tu vida, porque te tira abajo todos los muros y te despierta de un porrazo. Pero ¿vivir con un alma gemela para siempre? Ni hablar. Se pasa demasiado mal. Un alma gemela llega a tu vida para quitarte un velo de los ojos y se marcha. Gracias a Dios. Pero a ti no te da la gana de soltarlo. Esa historia se acabó, Zampa. La función de David era darte una sacudida, sacarte de ese matrimonio que no funcionaba, machacarte un poco el ego, hacerte ver tus obstáculos y adicciones, romperte el corazón para que entrara la luz y desesperarte y hacerte descontrolar tanto que no te quedara más remedio que cambiar tu vida y luego presentarte a tu maestra espiritual y largarse con viento fresco. Ése era su cometido y lo ha hecho a la perfección, pero ya se acabó. Y a ti no te da la gana de archivarla como una relación corta y punto. Eres como un perro en un vertedero. Venga a chupar una lata a ver si le sacas algo de alimento. Como sigas así, se te va a quedar el hocico metido en la lata y la vas a pasar canutas. Así que olvídate del tema.

– Es que lo quiero.

-Pues quiérelo.

– Es que lo hecho de menos.

– Pues échalo de menos. Mándale luz y amor cuando te acuerdes de él y olvídate del tema. Te da miedo deshacerte de los últimos trocitos de David, porque sabes que te vas a quedar muy sola y a Liz Gilbert le da pánico plantearse lo que le puede pasar si se queda sola. Pero tienes que entender una cosa, Zampa. Si liberas el hueco que tienes dedicado a obsesionarte con este tío, te va a quedar un vacío en la cabeza, un espacio abierto, una puerta. ¿Y a que no sabes lo que va a hacer el universo con esa puerta? Pues entrar por ella. Dios va a entrar en ti y te va a llenar de un amor que no has visto ni en tus mejores sueños. Deja de usar a David para bloquear esa puerta. Olvídate de ese tema.

– Pero me gustaría que David y yo…

– ¿Lo ves? Eso es lo malo que tienes -me interrumpe-. Te gustan demasiadas cosas. Menos “gustar” y más “buscar”, nena, que vas de culo y cuesta abajo.

Esa frase me hace soltar la primera carcajada del día.

– Pero ¿cuánto voy a tardar en dejar de sufrir? -pregunto a Richard.

– ¿Quieres que te dé una fecha exacta?

– Sí.

¿Qué quieres? ¿Marcarla con un círculo en el calendario?

– Sí.

– Te voy a decir una cosa, Zampa. Eres una manipuladora obsesiva.

La furia que me produce esa frase me consume como fuego. ¿Manipuladora obsesiva? ¿Yo? No sé si dar a Richard una bofetada en respuesta por semejante insulto. Y entonces, de las profundidades de mi furia ofendida, brota la verdad. La verdad inmediata, evidente y cómica.

Tiene toda la razón.

Elizabeth Guilbert, Comer rezar, amar
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Written by MariCarmen

9 febrero, 2015 a 5:20

Publicado en Sin categoría

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