MI BLOG DE NOTAS

… me obligo a aceptar todos los párrafos porque se me han ocurrido!

No importa quién mande…

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733749_343459255754338_18013020_nUn equipo es un grupo de dos o más personas que interactúan, discuten y piensan de forma coordinada y cooperativa, unidas con un objetivo común. Un grupo en sí mismo no necesariamente constituye un equipo. Son muchos los distintos componentes que forman un equipo como el gerente y agentes. También puede ser un conjunto de personas coordinadas y con una meta a cumplir y beneficiarse (def. extraída de Wikipedia).

There’s a time for love and a time for living. 
You take a chance and face the wind. 
An open road and a road that’s hidden 
A brand new life around the bend. 

There were times when I lost a dream or two. 
Found the trail, and at the end was you… ♪

Yo veía “¿Quien manda a quién?” (Who’s the boss?, 1984) cuando tenía alrededor de 10 años. Si bien me gustaba mucho la serie, no me encantaba, viéndola al mismo tiempo que veía todas las otras series de aquella época (“3 x 3”, “Paso a paso,” “La pequeña maravilla,” etc). Aún me siguen gustando mucho varias sitcoms americanas ochenteras y he estado hojeando varios capítulos hasta hace poco y, aunque me he vuelto a sonreír, ninguna me ha movido al nivel que lo ha hecho “¿Quién manda a quién?,” casi 20 años después (amor a segunda vista, pueden decirle). Y quizás tenga algo que ver con la oferta actual. Dejando de lado “The Lizzie Bennet Diaries” y “The big bang theory”, la mayoría de las series actuales no me atrapa. No sé si a ustedes les pase lo mismo que a mí. De repente profundice sobre esto en algún otro artículo, pero de un tiempo a otro estoy volviendo a explorar el baúl de los recuerdos en busca de “nuevas” emociones.

Volviendo al tema, realmente creo que “¿Quién manda a quién?” es una serie preciosa, por muchos motivos. Supongo que cuando era chica no captaba la real profundidad de la trama (siempre allí entre las diversas situaciones cómicas) que a mi modo de ver habla sobre todo de todo aquello que somos capaces de hacer por quienes amamos, desafiando convencionalidades y dándonos segundas oportunidades. Un padre soltero, viudo y ex promesa del béisbol de ascendencia italiana entra a trabajar como “amo de llaves” a la casa de una próspera y guapa ejecutiva americana divorciada, también con un hijo a cuestas y sin muchas habilidades domésticas. Y funciona, sobre todo porque todos ponen de su parte (¿y acaso el amor no es eso?).

944592_358356774264586_181629640_n¿Un hombre como empleado doméstico? Pues sí y creo que de ahí su éxito ochentero. En una época en que EEUU poco a poco se espabilaba de una larga tradición en donde la mujer vivía confinada a la cocina y era el hombre quien debía salir a ganarse el pan, teniendo cada quien su sitio, como que la serie rompió estereotipos. E incluso el tema va más allá del tema del rol de cada quien en el espacio público o privado, si no que sus personalidades son también “progres,” a toda prueba (de ahí que crea que esta serie ha envejecido demasiado bien). Tony Micelli, nuestro viudo, es un hombre sensibilísimo, alegre, superado, inteligente y hasta con visos feministas XD. Supongo que ahora también siento lo mismo que sentía Ángela Bower, la co protagonista, y miles de mujeres en todo el mundo en los 80s: amor puro. Y es que, ¿cómo no enamorarse de un hombre que es capaz de dejar su hogar –mejor dicho, su zona de confort- por amor a su hija y aceptar un trabajo que aún para una mujer resulta estigmatizante? Pobre Tony, sin su esposa e incapacitado para continuar una carrera en el deporte que amaba debido a una lesión, acepta dedicarse al cuidado de la casa de Ángela tanto para ganar dinero, así como para darle un mejor barrio a la hija y estar allí cuando ella regrese de la escuela, viéndola crecer. Y todo con una sonrisa, viviendo el día a día. Más que enternecedor.

La personalidad de Ángela me da también que pensar. Una mujer abocada a un trabajo como presidenta de una empresa de publicidad que constituye el pilar de su autoestima (como ella misma dijo en una capítulo: “No soy buena en mis relaciones ni en el cuidado de mi casa, pero hay algo en lo que sí soy buena: mi trabajo”), racional y algo reprimida, pero muy buena onda y nada snob (a pesar de su dinero y de provenir de una clase social privilegiada), acepta que un hombre se haga cargo de su hijo y de su casa. A ver, ¿cuántas mujeres permitirían eso?

Pero cuando algo funciona, la gran mayoría de las veces el asunto es multicausal. Más allá de la historia, el casting es muy bueno, con una química entre los actores insuperable (Tony Danza y Judith Light, en lo que tal vez fueron los papeles de sus vidas) que vibra más allá de lo “políticamente correcto”: 2 extraños atractivos de diferentes clases sociales y personalidades viviendo, sin casi tocarse (de eso hablaremos más adelante), bajo el mismo techo.

The-Cast-whos-the-boss-2283204-318-480En este sentido, bajo la premisa de que los opuestos se atraen, creo que mi razón principal para estar ahora sí fascinada por esta serie es el gran equipo formado por Tony y Ángela a pesar de sus diferencias, que no son un problema, más bien se convierten en ventajas, al aportarle lo que le hace falta. La vitalidad, la sabiduría de la calle, el pobre, el migrante, encarnado en Tony, conviviendo y aprendiendo de las maneras, la educación formal, la etiqueta y la ecuanimidad representados por Ángela, que también tenía mucho que sacar de este peculiar misturaje. Ni hablar de los hijos de ambos: la “tomboy” Samantha (estupenda Alyssa Milano) proveniente de un barrio italiano en donde las mujeres se resignaban a encargarse de las labores domésticas, tuvo un gran modelo de mujer en la autosuficiente y refinada Ángela; y Jonathan (un regular aunque simpático Danny Pintauro) salió de su burbuja de “niño mimado de clase alta” gracias a la “cultura de barrio,” de Tony, de quien además aprendió que un hombre puede lavar platos sin menoscabar su masculinidad. ¿Quién no se siente atraído por aquello que lo completa? De ahí la gran tensión sexual de los personajes (que huelga decir, también devenía de la química de los actores, Danza y Light, que traspasaba la pantalla).

Hablando de lo sexual, era una de las pocas series ochenteras que también hablaba o mostraba el tema más o menos directamente. Mona (maravillosa Katherine Helmond), una abuela lo suficientemente liberal y atípica como para traerle un hombre a la casa a la hija, desbordaba sensualidad y cambiaba parejas en cada capítulo como quien cambia de ropa interior todos los días (quisiera saber su secreto para encontrar hombres atractivos disponibles tan fácilmente). E incluso, Samantha, tiene capítulos en los que habla francamente con su padre respecto a sus relaciones con sus novios (y aunque el pobre Tony sufre, es lo suficientemente abierto para eventualmente entender que la hija está creciendo). Insisto, el hombre es genial y lo amo no sólo por dejar por ella su ciudad, sino también por armarse de coraje para comprarle a la niña su primer brassier.

mona-whos-the-boss-bikiniEl hecho que 2 personas se atraigan y no pase nada entre ellas, hasta parece raro en estos tiempos, pero estoy segura que tanto en los 80s como en pleno 2015, se pueden encontrar aún estos casos. Quizás peque de soñadora pero aún creo y veo a gente que de verdad tiene relaciones muy bonitas sin sexo de por medio (y quizás ello es lo que malogra todo…). Pero bueno, enfocándonos en los personajes, sus propios temores de perder lo que ya tienen (un equipo de trabajo que funciona y que además les permite criar bien a sus hijos) aunado a sus propias inseguridades (¿soy lo que él o ella necesita?), hace que desistan por temporadas (y la verdad que cada fin de temporada me deja con dolor de ovarios XD). Sin embargo, ya cuando los hijos crecen y se han convencido de que no aguantan más tiempo separados, deciden comprometerse… mera formalidad, porque ya andaban desbordadísimos de “confianzas”. Ok, yo he vivido en Londres y sé que sociedades más occidentales que la peruana son bastante menos explotadoras y liberales con respecto al trato empleador-empleado, pero el tema ya resulta… adorablemente ridículo para un hombre y una mujer que ya pasan los 30… pero por alguna razón, resulta creíble (y es tanto mérito de los actores como de los bien escritos que están los personajes, bastante éticos y llenos de valores). Aniversarios de un año de conocerse (como patrón y empleado… ¿?), besitos inesperados, miradas furtivas, viajes juntos y uno que otro toqueteo (bajo el letrero de “somos los mejores 10698685_776716002366899_6134392320501665196_namigos”) me hacen pensar en un proto caso televisivo de “amigos con derecho”… Claro que para cuando Tony y Ángela finalmente decidieron formalizar, él ya estaba acabando su carrera universitaria, lo que le permitía sentirse menos inseguro con respecto a Ángela y hacer ver a esta historia un poquito menos cuento de hadas… que lo es, pero no de una chica rica que rescata a un chico pobre, si no de dos personas maduras que se respetan, quieren, apoyan y completan en su lucha por la vida, superando juntos pruebas diversas, como cuando Ángela pierde su empleo y decide abrir su propia agencia y Tony decide comenzar una carrera universitaria (There were times when I lost a dream or two…found the trail, and at the end was you…)Sus escenas, sencillas, tiernas, dramáticas y llenas de corazón ya las quisieran igualar muchos actores hoy en día (porque definitivamente los hay más guapos pero el talento es lo que escasea). Y me encanta que finalmente terminasen juntos (de haber sido de otra manera, a mí -y a al menos un millón de personas alrededor del mundo-) nos hubiera dolido mucho :/.

Si has llegado hasta acá y deseas ver “¿Quién manda a quién?” de nuevo, te diré que puedes encontrar la totalidad de los capítulos en inglés en los diferentes servidores de mediabang (confía en mí, los enlaces funcionan, si bien debes de porfiar un poco en algunos casos, los mejores links son los de gorillavid.in y vidzi.tv). También te recomiendo buscar los especiales de reunión de los actores en Youtube, sobre todo porque es genial darte cuenta de lo mucho que se quieren los actores (tanto así que hasta me sorprende que Light siga saludando de plano a Danza como si fuera lo más normal del mundo con un beso en los labios XD… pero bueno luego leí esta nota que quizás pueda serte al respecto interesante). Mi partes favoritas de todo lo que he encontrado en Youtube son las relativas a los procesos de casting (busquen el especial de “The Tony Danza show” y la biografía de Judith Light). Teniendo ya los productores en mente a Tony Danza para el protagónico, Judith fue seleccionada en medio de otras 5 candidatas (del mismo tipo clásico de belleza atractiva si bien no despampanante, a lo Angela-Tony-whos-the-boss-2283149-239-266Meryl Streep) al sonrojarse Danza apenas la vio (química es química… yo creo en ella y definitivamente los productores la sintieron también, por ahí incluso encuentran el video de su casting, que es wooow). Por otro lado, el personaje de Mona fue reescrito para la Helmond (ya que era originalmente se trataba de la hermana mayor de Ángela, pero por obvias razones de edad, fue cambiado para que fuese su madre, lo que a mi parecer fue una decisión mucho más atrevida -y acertadísima-). Alyssa fue seleccionada por su parecido físico con Danza, al igual que su carisma y Danny debido al tipo de niño delicado que los productores requerían (más adelante se supo que era gay y la verdad, cuando creció se le notaba… punto aparte, años después nos enteramos que el actor fue contagiado de sida y Judith, su madre televisiva, se volvió debido a él fuerte activista de los derechos de los homosexuales).

Quisiera añadir un último comentario respecto a las últimas dos temporadas. Si bien creo que las primeras fueron más que geniales, en lugar de darle 8 años al show yo lo hubiera dejado en 6, adelantando un poco el ingreso de Tony a la universidad y su necesidad de hacerse “digno” de Ángela. Aunque sus momentos juntos en todas las temporadas son estupendos, la falta de creatividad de los guionistas y el cambio de la dirección de Assad Kelada por Tony Singletary se hicieron sentir. El ingreso de Billy (el nuevo protegido de Tony) y el matrimonio temprano de Samantha fueron situaciones que estuvieron francamente demás…

¡Ah! y como dato curioso… Ya deben haber oído que Alyssa Milano fue la inspiración directa de Ariel para La Sirenita de Disney (1989). Incluso por ahí encontrarán un especial del making of de esta película conducido por la actriz… pero lo que no me había percatado era lo MUCHO que Erick, el príncipe, se parece a Jesse, el novio del personaje de Samantha por aquellos años. Chequeen el detalle de los ojazos azules y el pelo oscuro (claro, es una teoría, pero es demasiada la coincidencia… -el chico además participó en la serie en el 88 y como ya conocemos la pela data del 89…-).

jesse

Les dejo el video Top Ten de los Mejores momentos de Ángela y Tony, el último intro de la serie y… la musicalización MÁS ADORABLE que se la ha podido ocurrir alguna vez a un fan.

Nostálgicos: Enjoy it ;).

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Written by MariCarmen

16 noviembre, 2015 a 2:53

Publicado en Sin categoría

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